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Exposición en homenaje al Director del Instituto Balseiro Dr. José Antonio Balseiro - por Francisco de la Cruz

Paco de la Cruz nos hace llegar, para su publicación en la página de la AEIB, la versión escrita de las palabras que pronunciara el el 26 de Marzo de 2008 con motivo del acto de homenaje al Dr. José Antonio Balseiro. Esta ceremonia tiene un valor especial porque probablemente haya sido la última que contó con la presencia de Covita Balseiro. 

Nada más adecuado para iniciar el contacto con nuestros asociados en el año del sexagésimo cumpleaños del IB que el recuerdo de la figura y la obra del Dr.Balseiro de uno de sus alumnos.

Víctor Hugo Ponce 

 

 

Estamos reunidos como todos los años en esta época para rendir homenaje a una persona que mucho hizo por nosotros, por aquellos que los conocimos y por muchos que lo reconocen por la obra realizada. Obra que trasciende  a lo local, al país y contribuye a  que la Argentina sea respetada por la actividad que aquí se realiza. Eso lo necesita el país, lo queremos nosotros.

El homenaje que brindamos tiene sabor. Algo amargo por reconocer que su partida fue prematura pero también dulce, resultado de la alegría que provoca el saber que con muy poca diferencia en días, el 29 de marzo, celebramos el nacimiento de aquel que contribuyó a orientar la vida de los que estamos aquí y de muchos más que al pasar por este lugar dejaron algo de ellos en nosotros y se llevaron algo nuestro a muchos lugares en el mundo.

También es una alegría poder tener aquí a Covita, que con su serena y activa presencia brindó todo el apoyo que una mujer puede dar a su pareja para que entre ambos generen un proyecto de vida que con gran generosidad trascendió los bordes, bastante trasparentes, de la familia. Ella y Balseiro constituyeron una familia que se ha expandido con hijos e hijos de hijos que cubren una gran variedad de actividades en el país.  Gracias Covita por estar aquí.

No voy a rendir homenaje a Balseiro relatando aspectos de su extraordinaria capacidad como educador, administrador y ser humano probo. Otros lo han hecho, lo han escrito y yo no voy a mejorar lo que ya ha sido hecho. Me tomo la libertad de referirme a dos aspectos que confluyen al sostenimiento futuro de la imagen de Balseiro, con la certeza de que haciéndolo preservaremos valores que deben ser transmitidos de generación en generación.

Por un lado quisiera que reflexionemos sobre aspectos institucionales del pasado y presente para distinguir y aprovechar de la experiencia acumulada. Una Institución, cuando merece llamarse como tal, tiene un rol semejante al de la familia aunque aplicado a la vida laboral. Contiene a sus miembros, orienta su actividad a través de programas de acción alimentados por ideas y acciones generadas por sus integrantes y recurre al mundo exterior para velar y evaluar  la calidad y ética de lo que ella produce. Si estos atributos  debieran caracterizar toda organización que merezca llamarse Institución cuánto más indispensable es para organizaciones, Instituciones, dedicadas a la investigación científica y tecnológica y a la formación de jóvenes científicos y tecnólogos.

Al igual que en la familia exitosa, en la Institución los integrantes se preguntan qué puedo hacer por la institución más que esperar que ella sea la que hace algo para cada individuo. Cuando bien constituida, existe la convicción de que la abnegación y el sacrificio, cuando necesario, reditúa en benefició colectivo.

Hay que recordar que en los tiempos fundacionales la estructura de responsabilidades y de la dirección de nuestra Institución en ciernes estaba compartida por varias autoridades. Al poco tiempo Balseiro no aceptó esa estructura y acertadamente exigió que hubiese una única figura que expresara la misión y visión unificada de la estructura que impartía conocimiento con aquella destinada a crearlo, aulas y laboratorios. Con esta acción, Balseiro fundaba la Institución. Esa unidad en principios y objetivos se nutría del convencimiento de una misión trascendente por parte de profesores, investigadores, técnicos, alumnos, personal administrativo y de maestranza: se establecía el Sentimiento Institucional. Era y es la base indispensable para una Institución que pretende ser merecedora de los privilegios de que gozan o pretenden gozar sus integrantes. Poder realizarse a través del ejercicio de la originalidad que implica investigar y poder participar de la formación de unos pocos estudiantes elegidos es un privilegio poco común en el mundo. Privilegio que nos brinda  una sociedad que, a cambio, merece y debe exigir  la presencia de personalidades que dan cuenta con certeza y veracidad de los objetivos, logros y fracasos en forma periódica. Basta leer el discurso de Balseiro al despedir a la primera promoción para vislumbrar la fisonomía del hombre “Director” que esta Institución merece. Esa imagen debe pesar en cada uno para aspirar a hacerse semejante y principalmente en aquel que tiene el privilegio y la pesada carga de conducir la Institución.  

El otro aspecto que deseaba esbozar se refiere a la conveniencia de vitalizar y perpetuar este homenaje a Balseiro. Para ello es tiempo de cambiar la estructura de nuestro homenaje. Tenemos que convertir esta fecha (26 o 29) en un hito desde donde se proyecta y ofrece la fortaleza de la Institución   a la sociedad. Para ello tenemos que conseguir que la propuesta sea de alta atracción para convocar a los miembros de la Institución y de intensa repercusión en la sociedad. 

Francisco de la Cruz

26 de Marzo de 2008 

 

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